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POESÍA

Poesía • Teresa sueña • Sergio Inestrosa

Sergio Inestrosa

Solsticio maya
Solsticio maya
Poesía • Teresa sueña • Sergio Inestrosa

Teresa sueña con serpientes, suda y se angustia
pues, les tiene pánico a esos bichos.
En su sueño sabe que está ya a la mitad
del camino de su vida;
levanta la mirada y ve que la noche está estrellada 
y, tal vez, por eso mismo está llena de sombras
"A lo mejor —piensa— son las sombras 
de aquellos a quienes mordieron estas serpientes
y ahora andan penando envenenadas”.
Después, Teresa ve la luna que tiene cara de hombre, 
ya no ve la figura del conejo que veía cuando niña, 
en ese entonces, vivía lejos, allá en su pueblo.
En medio del sueño, 
la luna le sonríe, con esa sonrisa que tienen los hombres malos 
esos que dañan a las mujeres,
que se aprovechan de ellas, las engañan, las maltratan,
a veces hasta las descuartizan
como si estuviéramos todavía en el tiempo de los Aztecas.
Esta noche la luna tiene la cara de un asesino,
Teresa sabe que el hombre lo sabe
y ahora siente mucha más angustia que hace unos instantes.
No solo las serpientes, también la luna la amenaza
con su cara de asesino en serie;
"Póngale usted el nombre que quiera" —hablando en su sueño—
como si se lo dijera a alguien, en particular,
tal vez piensa que habla conmigo, 
que soy desde hace varios años su compañero.
La luna sigue trepando en la maraña del sueño, 
e ilumina con su luz pálida 
el cuarto entero y Teresa puede mirar el cuadro 
del Arco del Triunfo,
una reproducción barata que ni siquiera recuerda donde compró,
tal vez, la haya recortado de un calendario.
Después la luna baña su cuerpo,
como si se montara en ella, 
y claro, 
allí a sus pies siguen estando las serpientes, 
enroscadas en su nido haciendo ese ruido de sonajas
con las que se entretiene a los niños.
"Tal vez —vuelve a pensar— estoy en el Ajusco”
y en ese momento se despierta agitada, empapada en sudor.
Sus bruscos movimientos me ha despertado
y le pregunto: "Qué pasa?”
—“Tuve una pesadilla”— me responde y se abraza a mí llorando.


 

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