Fallece Armando Maldonado Estrada, un gran maestro de panaderos en Acámbaro
Acámbaro, Guanajuato. La ciudad de Acámbaro se tiñe de luto, pero también de gratitud, para despedir a un hombre cuya vida fue el hilo conductor de la tradición más dulce del municipio: el maestro panadero don Armando Maldonado Estrada. Con su partida, se cierra un capítulo dorado en la historia de la panadería local, pero su legado permanece vivo en cada horno acambarense.
Don Armando fue el último gran maestro de "La Espiga de Oro", la institución que en 1914 marcó el inicio de todo. Miembro de la familia Maldonado Estrada, custodios del legado que iniciaron don José Maldonado y su esposa Guadalupe Loeza, Don Armando representó la continuidad de una herencia que transformó el antiguo pan de bocaneo en la joya con Denominación de Origen que hoy conocemos como pan de Acámbaro.
Heredero de una historia centenaria
Como aprendiz de los primeros maestros y hermano del recordado Rodolfo Javier "Pili" Maldonado Estrada, don Armando no solo horneó pan; preservó la identidad de un pueblo. Fue depositario de los secretos técnicos de su tío, el maestro don Toribio Maldonado —creador de la evolución del pan acambarense—, y dedicó su existencia a ser el puente entre los fundadores del siglo pasado y las nuevas generaciones.
Su labor en el amasijo fue una cátedra de amor al oficio. Maestro de maestros, don Armando formó a decenas de tahoneros, asegurando que el aroma de "La Espiga de Oro" no se extinguiera y que la maestría técnica de su familia siguiera alimentando el orgullo de Guanajuato.
Honras fúnebres
La comunidad, unida en el dolor de la familia Maldonado Estrada, rinde tributo a su memoria en las Capillas Santa Rita, elevando oraciones por el eterno descanso de quien fue, hasta su último aliento, el guardián de la tradición panadera más antigua del municipio.
Descanse en paz, don Armando Maldonado Estrada. Su horno se apaga, pero su esencia queda en el trigo y el corazón de Acámbaro.