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POESÍA

Tachas 684 • Octubre y el alba • Matilde Rangel

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Tachas 684 • Octubre y el alba • Matilde Rangel



El retorno será
¿No lo adivinas...?
Con el alba.
El sueño de una caricia suave
por dos manos sin vida,
de unos pasos sin pies
en la distancia,
del temblor de un perfume
vagando sobre el viento
despertara tu anhelo.


—Entonces llegaré.


No ensayes actitudes
ni trates de acordarte
de frases ya formadas
o caricias ya hechas,
di sílabas aisladas
o palabras absurdas,
—es lo mismo—
el sentido no importa
a nuestra dicha.


Descansaré mi prisa entre tus brazos,
mientras el día deshoje
satisfecho
la flor de sus campanas
en el cielo.



(Del libro Poemas y relatos. Matilde Rangel. Ediciones La Rana, Col. Autores de Guanajuato, 2000.)




***
Matilde Rangel López nació en la ciudad de Guanajuato en 1917; emigró con su familia a la Ciudad de México, donde estudió piano y vivió sus primeras relaciones amorosas, de las que hay un esbozo en los poemas que escribió a sus veinte años. Después de un corto matrimonio y un hijo, estudió en la UNAM la carrera de historia. Ésta ha sido su mejor amiga y la guía en su camino de desarrollo intelectual y humano durante los cuarenta años que dedicó a la Universidad de Guanajuato.

La maestra Matty vivió la confrontación de una primera generación de mujeres que nacieron en un mundo formado para cumplir su destino en el dulce y cómodo gineceo del hogar, y que se vieron obligadas a desenvolverse en un ambiente de retos y exigencias para superar su habitual timidez. Sin proponérselo, fue una pionera de la liberación femenina. Cuando en un foro sobre el tema se le preguntó su opinión, su verdad irónica y fina fue: «estoy tan cansada de ser liberada que me encantaría ser esclava».

Paralelamente a su desarrollo profesional, vivió el cuidado de su madre enferma y la separación de su hijo. En esta soledad surgieron sus poemas como una voz angustiada que necesita comprender su propia vida. Con el paso del tiempo llegaron la alegría de sus nietos y la servicial compañía de una hija adoptada; en sus versos se descubren los nuevos brotes de esperanza y de un nuevo sentido para la vida.

A sus ochenta y tres años, vio con pudor en el año 2000 la publicación de una obra literaria que nunca tuvo la pretensión de ser editada, y que por eso mismo tiene el valor de serlo sin compromisos ni poses literarias.






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