Es lo Cotidiano

250 es un número feo

José Luis Justes Amador

Foto, María Gómez Bulle
Foto, María Gómez Bulle
250 es un número feo

Hay números preciosos (los primos, los primos perfectos, el 3435) y hay números feos (el 41, el 352 o cualquiera que no sea tan proporcionado). Y después hay números horribles. Y uno de esos es el 250.

Sirve de consuelo saber que la autopista 250 está en el estado de Nebraska y que mide 78.3 kilómetros. O que una de los cientos de rutas de autobús con el número 250 va de Evanston hasta una estación de servicio de maravilloso nombre, la  O'Hare Kiss-n-Fly Station.

Aunque consuelo (al menos para Holly Gollightly) es saber que hay 188 productos que se pueden adquirir en Tiffany’s por 250 dólares o menos.

O, ya puestos, el dato inútil de que el año 250 de la era cristiana comenzó en martes. Y que ese año corresponde en otros calendarios al 1003 (romano), 5000(asirio), 794 (budista), al 己巳年 (chino), 4010–4011 (hebreo), o al 1662 antes de Roc (en el minguo).

Consuela saber que en el 250 nacieron, entre otros: Constancio I Cloro, Clemente de Ankara, Galerio (vaya nombre), el porta chino Zuo Si y san Nicolás de Bari, patrón de la economía en el Opus Dei. Y murieron Nagarjuna, el fundador del Mahayana (el "gran vehículo" budista) y san Mercurio.

O que en Japón comienza el periodo Kofun y en Roma, Decio ordena la persecución de los cristianos mientras que aquí, Arquitectos de la civilización zapoteca (traídos desde Monte Albán) hacen reconstruir la ciudad de Teotihuacán como un cosmograma de cuatro ángulos.

PD: 250 palabras exactas. Toda postdata es añadido.

El único consuelo que nos queda es que después del 250 llega el doscientos cincuenta y uno. Y así hasta el quinientos. Hasta el mil. Hasta el hermoso por imposible (“lo hicimos porque no sabíamos que era imposible”), hasta el infinito. Y más allá. Más allá del 250.

Felicidades, Tachas.

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