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Partidas prontas • 2021, Partidas prontas [III]: Chick Corea • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas de la Garza

Chick Corea
Chick Corea
Partidas prontas • 2021, Partidas prontas [III]: Chick Corea • Fernando Cuevas



Pianista de amplio registro, con capacidad multigenérica y socio excepcional, dada su intuición para adaptarse y conversar armónicamente sin perder su estilo, siempre aportando su impronta con apertura para la retroalimentación, empezó muy temprano a entrarle al aporreo de las teclas, cuando apenas tenía 4 años, bajo la batuta de su padre trompetista, participando de adolescente en alguna banda local para después moverse a Nueva York. Armando Anthony Corea (Massachusetts, 1941 – Florida, 2021), recibió sólidas influencias de gente como Thelonious Monk, Horace Silver y Bud Powell, y en los sesenta colaboró como parte de las bandas de Sonny Stitt, Mongo Santamaría, Herbie Mann y Stan Getz, entre otros.

Se lanzó al ruedo como líder, aplicando pronto sus saberes alrededor del teclado, con Tones for Joan's Bones (1966), al que le seguirían Inner Space (1968), regando síncopa por la atmósfera, y su primera gran obra: Now He Sings, Now He Sobs (1968), formando equipo con Miroslav Vitous y Roy Haynes y regalando uno de los mejores discos de piano trío de la historia del jazz. Is (1969) y Sundance (1969) cerraron su producción de la década, junto a su decisiva intervención en Filles De Kilimanjaro (1969), con la que inició un intenso proceso formativo facilitado por Miles Davis, entrando de lleno a la electricidad y que se extendió a In a Silent Way (1969) y el renovador Bitches Brew (1970).

Tras acompañar a la divina Sarah Vaughan, exploró los terrenos de la experimentación a través del cuarteto Circle, complementado por Anthony Braxton, Dave Holland y Barry Altschul, ahí nomás. El grupo plasmó en forma intensa y prolífica sus ideas avant-garde con reminiscencias del free jazz en Circulus (1970), Early Circle (1970), Circle Gathering (1970), ARC (1970), debut con la disquera ECM, y un par de álbumes en vivo. Sin Braxton, grabaron Song of Singing (1971) y en plan solitariamente reflexiva produjo el díptico Piano Improvisations Vol. 1  (1971) y Vol. 2 (1972), dejando de manifiesto su olfato para componer al filo del momento, como lo haría posteriormente en Delphi I: Solo Piano Improvisations (1978).

Con Crystal Silence (1972) empezó una fructífera y robusta colaboración con el vibrafonista Gary Burton que tuvo una segunda parte (el álbum en vivo The New Crystal Silence, 2008), extendida a Duets: Chick Core & Gary Burton (1979), cuya secuela fue Native Sense - The New Duets (1997), Lyric Suite for Sextet (1982), el directo In Concert, Zürich (1980) y el calefactorio Hot House (2012) en los que tejieron un diálogo a partir de sendos instrumentos de similar origen pero diseminada audición, que por momentos adquiere un tono juguetón y en otros un carácter excursionista. Diversas fueron sus participaciones en estos años junto a colegas como John McLaughlin y Al Di Meola, aunadas a una fluida y deslumbrante serie de presentaciones con Herbie Hancock, a quien había sustituido en la banda de Davis, en parte capturada en un par de álbumes.

Con alineaciones varias, formó Return to Forever, ya enclavado en plena fusión de aliento roquero y florituras latinas pero con fundamentos jazzísticos. Debutaron con el homónimo y rompedor Return to Forever (1972), cobijado por las inquietantes vocales de la percusionista Flora Purim en sinergia con la rítmica de Airto Moreira, seguido de inmediato por el clásico Light as a Feather (1972), en el que se incluyó su afamada pieza Spain. Continuaron con actividad constante a través del frenesí expresado en Hymn of the Seventh Galaxy (1973).

Con el permanente bajo de Clarke y ahora con White y Di Meola en el cuadro titular, presentaron Where Have I Known You Before (1974), No Mystery (1975) y Romantic Warrior (1976), expandiendo el reconocimiento más allá del género, seguidos de MusicMagic (1977) y un álbum en vivo que cerró esta etapa. La reencarnación tuvo lugar años después a través de un conjunto de presentaciones que quedaron plasmadas en Returns (2009), Forever (2011) y The Mothership Returns (2012).

En los setenta también grabó The Leprechaun (1972), en clave de cuarteto con Bill Watrous (trombón), Joe Farrell (sax), y Eddie Gomez (bajo); junto con los dos últimos más Steve Gadd (batería), entregó Friends (1978), una feliz muestra de postbop con los pitufos participando en la portada. Una de sus obras más representativas fue Spanish Heart (1975), plagado de rítmica y armonía ibérica y latina con vocales, sintetizadores, toques orquestales y texturas llenas de colores; cerró los profusos años setenta con The Sun (1978), Secret Agent (1978) y el maravilloso The Mad Hatter (1978), como para quitarnos y extraviar el sombrero mágico entre acordes y escalas cobrando vida propia.

BANDA ENCHUFADA

Una vez pasados los revulsivos años setenta, el pianista continuó en movimiento gracias a su inagotable pasión por la música y sus insondables territorios. La década ochentera arrancó con Tap Step (1980), entretejiendo soul, funk y jazz latino. Con el sax de Michael Brecker, el bajo de Eddie Gomez y la batería de Steve Gadd, compuso el muy elaborado Three Quartets (1981), incluyendo homenajes a los gigantes Ellington y Coltrane, agradecimiento a múltiples músicos y hasta uno especial a Hubbard, el de la cienciología; mientras tanto, en Touchstone (1982) invitó a gente del calibre de Paco De Lucía y Lee Konitz, además de los cómplices habituales, a participar en su espectro sonoro.

En formato de quinteto produjo el plácido Again & Again – The Joburg Sessions (1983); participó con The Bennie Wallace Trio y con Nicolas Economou platicó a través de On two pianos (1983); con Friedrich Gulda, compañero con el que entró al planeta Mozart, presentó The Meeting (1983) y Fantasy for Two Pianos (1984), y con David Friesen el progresivo Voices (1983) para después encontrarse él y su piano apostando a una sofisticada sencillez en Children's Songs (1983). Reinterpretó algunas piezas en Voyage (1984) con el flautista Steve Kujala y compuso una obra en cinco movimientos impresa en Septet (1985), acercándose a estructuras propias de la música clásica. En forma de tributo, le hizo los honores a una leyenda vía Chick Corea Featuring Lionel Hampton (1988), con quien suscribió más adelante Seabreeze (1993).

En su incansable búsqueda de rutas y complicidades, integró una nueva agrupación conocida como The Elektric Band en 1985, formada por el guitarrista Scott Henderson (guitarra), quien dejó su lugar a Frank Gambale, Eric Marienthal (sax), Dave Weckl (batería) y John Patitucci (bajo): con estos dos últimos formó The Akoustic Band y generaron el ídem Akoustic Band (1989) y un par de obras en vivo, como si del otro lado de la moneda se tratara. Volviendo al terreno enchufado, el grupo debutó con el homónimo The Elecktric Band (1986) y propuso de inmediato Light Years (1987), enfocados en la fusión con un permanente barniz de postbop.

Continuaron su recorrido sin detenerse a respirar con los efervescentes Eye of the Beholder (1988), Inside Out (1990) y Beneath the Mask (1991), contundente trío de obras que consolidaron un tono roquero aportado desde la guitarra con apuntes blues a partir del sax, envueltos en un jazzfunk expresado en el soporte rítmico: las composiciones de Corea adquirían un carácter de completa integración de estilos, como surgiendo del interior y quitándose la máscara; sumado a los discos en vivo, tuvieron un regreso con To the Stars (2004), actualizando el enfoque de fusión cual infalible propulsor para llegar hasta el cielo, donde habitan luces inquietas.

Para no perder la costumbre, en los años noventa siguió armando combos, sacando discos en vivo y colaborando como buen y aportador músico de soporte. Entre standars y composiciones propias, elaboró Play (1992), haciendo mancuerna con el vocalista de múltiples registros Bobby McFerrin, con quien realizó también The Mozart Sessions (1996), uno de sus compositores más admirados. Esos años vieron desfilar el mediático Expressions (1993), Time Warp (1995) y el homenaje Remembering Bud Powell (1997), al que invitó a algunos jóvenes en pleno ascenso como Redman, Roney y Garrett, hoy convertidos en figuras del jazz.

En feliz reencuentro con viejos amigos de mentes claras –Burton, Holland, Haynes, Metheny- confeccionaron Like Minds (1998). Con la conformación del sexteto Origin, armado con energética sección de alientos y el bajista Avishai Cohen, dejaron su sello en el disco en vivo A Week at the Blue Note (1998) y se metieron al estudio con algunos ajustes y la inclusión del baterista Jeff Ballard para rendir un dinámico y evolutivo fruto titulado Change (1999); la formación volvió al famoso club de la urbe de hierro y dejó como resultado Rendezvous In New York (2003). De vuelta al formato de trío con Cohen y Ballard, compuso el impecablemente ejecutado Past, Present & Futures (2001), bajo el nombre de Chick Corea New Trio.

SIGLO XXI: SOLO Y BIEN ACOMPAÑADO

Recibió el siglo con un doblete, conformado por Solo Piano Originals (2000) y Solo Piano Standards (2000). En su vertiente clásica siempre con la impronta jazzística, compuso un concierto para piano, una reelaboración de Spain y un cuarteto para cuerdas que interpretó el Orion String Quartet en el 2004, dejando plasmado, junto con Origin, el Corea Concerto: Spain for Sextet & Orchestra – Piano Concerto No. 1 (1999); algunos años después grabó The Continents, Concerto For Jazz Quintet & Chamber Orchestra (2012), con toques exploratorios y salpicadas de jazz postmilenario. Su cercanía con la música española se engrandeció con Rhumba Flamenco (2005) y Antidote (2019), en conjunción con The Spanish Heart Band, octeto de músicos iberoamericanos.

Con título equivocado, por fortuna, y con base en la novela de su admirado Hubbard, The Ultimate Adventure (2006) lo encontró volviendo a la fusión y sin más creó sinérgicas asociaciones reflejadas en The Enchantment (2007), delicioso encuentro con el banjo de Béla Fleck, con quien posteriormente integró Two (2015), conformado a partir de varias presentaciones juntos a lo largo de los años; en Dr. Joe (2007), al lado de Patitucci y el sólido baterista mexicano Antonio Sánchez; el agradecimiento expresado en From Miles (2007), con Gómez y el experimentado baterista DeJohnette.

Las productivas asociaciones continuaron con Chillin’ In Chelan (2007), en equipo con Christian McBride y Jeff Ballard; el festivo The Boston Three Party (2007), con la rítmica de Moreira y Gómez; un par de álbumes con colegas pianistas: el conversatorio atrapado en Duet (2009), junto con el nipón Hiromi Uehara; Orvieto (ECM, 2011) y uno más en complicidad con el italiano Stefano Bollani, grabado en vivo en Umbria; vendría de manera posterior el álbum doble Further Explorations (2012), triangular viaje capturado en el Blue Note neoyorquino, nuevamente con Gómez y el venerable Paul Motian.

Formó parte del supergrupo Five Peace Band junto con John McLaughlin, Kenny Garrett, Christian McBride y Vinnie Colauita o Brian Blade, según el lugar de la gira: una evidencia de esta grata reunión fue un disco en vivo aparecido en el 2009, manifestación de puro talento incrementado a la quinta potencia. ​Siguiendo su sana costumbre colaborativa, creó Chick Corea & The Vigil con Feraud, Gilmore, Garland y Altura, componiendo el homónimo The Vigil (2013). En la parte final, nos regaló Solo Piano – Portraits (2014), hasta el final combinando ese sentido de conjunto con la introspección encontrada en la soledad; Chinese Butterfly (2018) revoloteando con Steve Gadd y Plays (2020), su última obra en solitario donde integra dos grandes gustos musicales: standars del jazz y composiciones de músicos clásicos como Mozart, Chopin y Scriabin.

Al saber que se acercaba su muerte, dejó un emotivo mensaje en el que además de agradecer a sus amigos músicos, lo hacía con “…todos los que a lo largo de mi viaje me han ayudado a mantener ardiendo los fuegos de la música. Es mi esperanza que aquellos que tengan el impulso de tocar, escribir, actuar o lo que sea, lo hagan. Si no por ustedes, por el resto de nosotros. No es solo que el mundo necesita artistas, es también muy divertido”. Nos queda su amplio abanico de propuestas siempre compuestas con pasión, claramente transmitida en sus composiciones, interpretaciones y asociaciones.


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