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FILOSOFÍA

Tachas 643 • La Representación Del Yo • Rafael Salín Pascual

Rafael Salín Pascual

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Tachas 643 • La Representación Del Yo • Rafael Salín Pascual

La representación que tengo de mí mismo es lo que me da una continuidad ontológica: Sé quien soy en este momento particular en que escribo esto, quien fui ayer y también qué soy la misma persona de hace 20 o 30 años, además me veo hacia al futuro inmediato, envejeciendo pero siendo el mismo sujeto. 

Este problema de la auto identificación o conocimiento de si mismo, es importante que sea revisado a la luz de los avances tecnológicos que permiten el estudio en vivo del cerebro, como son la resonancia magnética funcional y la tomografía por emisión de positrones. 

Cuando yo pienso en mi, entonces soy algo, sin embargo, mi Yo no es una cosa que yo pueda observar, como lo hago con mis dedos, piernas o abdomen. Entonces si mi Yo es algo que no puedo observar, entonces ¿Qué es? ¿De dónde viene? ¿Si esto es una construcción mental como se origina? 

En la actualidad estamos convencidos de que el pensamiento es un proceso que se origina en el cerebro, de su funcionamiento y no una entidad que se conecta en algún punto, como la pineal. Por lo tanto, el pensamiento que se refiere a mí mismo debe de estar gestado en ese órgano. Tenemos entonces una pregunta resuelta, mi Yo se encuentra en el cerebro. El Yo como lo conceptualizamos hoy en día, está ligado a una serie de principios de las neurociencias: (1) Mi cuerpo está equipado con un cerebro; (2) El cuerpo y el cerebro están en comunicación constante y son ambos una sola forma de materia que socialmente llamamos persona; (3) Las actividades de las diferentes partes del cerebro están en coordinación, en las diversas escalas temporales que van desde los milisegundos, segundos y horas. El constructo de “Mí mismo”, proviene entonces del cerebro. 

La coordinación de los movimientos en los animales enfrentados con el medio ambiente llevó a que evolucionara un centro de operaciones: al cerebro y más concretamente en el lóbulo parietal derecho, porque ahí se procesa información espacial del entorno en el que me muevo, lo cual es importante para el desplazamiento de mi cuerpo en el espacio. 

Una hipótesis acerca del Yo, es que este se genera por un tipo de representación cerebral, la cual operativamente se localiza en un grupo de neuronas, que integran aspectos cualitativos y cuantitativos de la cosa representada, en este caso mi Yo. 

El cerebro despliega un patrón de actividad en un grupo de neuronas, a las cuales les llega la información, que entonces es decodificada y representada en una forma inteligible para el cerebro (el lenguaje). Esto en sí, es una limitación de lo observado, ya que el mundo externo, será decodificado en función de la experiencia previa y de las capacidades innatas del sistema decodificador. He aquí una limitación epistemológica de mi condición de ser humano. Las flores de color rojo, pueden no ser exactamente de ese color, por ejemplo, para una abeja equipada con otro sistema de captación y decodificación de información. 

La memoria de lo que se ha visto, oído, comido, olido, en el tiempo vivido, es lo que podría ser la autobiografía de cada uno de nosotros. Pero tener una autobiografía no necesariamente implica tener una noción de “sí mismo”, hay condiciones en que esto se puede disociar. Un paciente con destrucción de ambos lóbulos temporales por encefalitis causada por el virus Herpex Simple, mostraba total ausencia de recuerdos pasados y recientes, solo sabía que era de Guadalajara, sí existía la conciencia de si mismo, de su nombre y nada más que esto. 

Por otro lado están los fenómenos de despersonalización, en donde se pierde la noción del “si-mismo”, pero hay continuidad con el pasado biográfico. Las alucinaciones auditivas, son ejemplos de la falta de identificación de las capacidades propias. Existen evidencias de que las “voces” extrañas que escuchan los esquizofrénicos u otros enfermos que escuchan voces, pueden ser el monólogo interno de su pensamiento, que lo disocian, como algo no reconocible, como si fuera una voz extraña la que les habla, en el interior de su cabeza. Otro grupo de esquizofrénicos pueden estar con problemas más serios, dudando sobre su verdadera identidad: “¿Quién soy yo realmente?” Algunas sustancias pueden activar el fenómeno de la despersonalización, tal es el caso de la ketamina, un anestésico general. Algunos pacientes al despertar de la anestesia con ketamina, tienen la sensación de que están muertos y que ellos son solo espíritus o fantasmas. Situaciones similares se han descrito con otras substancias, como la fenciclidina y el LSD. 

Los pacientes, con lesiones en la corteza parietal derecha, tienen estados de negación respecto a sus extremidades contra laterales. Esto se conoce con el nombre de “Negación de las extremidades” Un paciente comentaba: “No sé de quien es este brazo, quizás es de mi hermano, es muy velludo”. Ramachandran, neurobiólogo hindú que reside en Estados Unidos, denominó a esta condición anosognosia. Si la lesión ocurre en el lóbulo parietal izquierdo, es muy raro que se observe la anosognosia, aun cuando las lesiones en esa zona producen el mismo deterioro motor y sensorial. La corteza del lóbulo parietal derecho parece ser necesaria para la auto representación o la identidad del Yo. 

En situaciones extremas en donde se pierden ambos fenómenos: auto cognición y la memoria autobiográfica, se observan en las demencias en etapas avanzadas. Mientras que en la anorexia nervosa y quizás en la obesidad mórbida, hay un defecto en la percepción de la realidad respecto a imagen corporal. También la hay en un padecimiento psiquiátrico raro, conocido como la dismorfo fobia, en donde se percibe que una porción del cuerpo, muy frecuentemente situada en la cara, esta con una deformación, que sólo percibe la persona afectada. La representación del “Yo”, es multidimensional, ya que puede ser tan exquisita, como el que se observen defectos en la identificación de las caras, voces y aun movimientos. 

Las demandas de movimiento en los animales hicieron que su sistema nervioso estuviera equipado con centros de coordinación, de tal manera que, ese ser no estuviera fuera del contexto de espacio que le rodeaba. La coordinación de las células musculares solo pudo hacerse con el funcionamiento orquestado de las células nerviosas específicas, y que estas fueran neuronas con amplias capacidades de aprendizaje, y conectadas a los sistemas de recompensa, para que se aumentaran las conexiones que a su vez reforzaran este tipo de movimientos. 

Claude Bernard, fisiólogo francés del siglo XIX, describió las diferencias que hay para regular el medio interno de un organismo, el cual se encuentra ante un medio externo muy cambiante. Este último tiene grandes fluctuaciones en temperatura, oxigenación, humedad, etcétera. Mientras que el medio interno del cuerpo se mantiene en un rango estrecho de variables, que es lo que se conoció con el nombre de homeostasis. La temperatura del cuerpo, en condiciones normales, a lo largo de las 24 h, no debe de variar más de medio grado centígrado, los niveles de glucosa, deben de estar alrededor de 80 mg/cm3 , y el pH, es decir el grado de acidez de la sangre se mueve en un rango muy estrecho, lo mismo ocurre con el oxígeno y los niveles de agua y sales en el cuerpo. Esta regulación fina de la homeostasis se efectúa en el hipotálamo. 

 coordinan en el tallo cerebral e hipotálamo. Otras estructuras, como por ejemplo el sistema límbico pueden participar, pero solo para darle un tono afectivo, esto es motivar o bloquear determinadas conductas (ver figura 8) 

imagen 8
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SISTEMA LIMBICO Estructuras situadas en la cara media de los hemisferios cerebrales. Son la parte del cerebro que se encarga de las emociones. 

Muchas de nuestras actividades vitales, que nos ponen en contacto y relación con el mundo que nos rodea, dependen del movimiento. Esto es, moverse para buscar alimento y comer, moverse para reproducirse, moverse para atacar o huir. En el cerebro se han creado una serie de mapas, que surgen de la información sensorial que proviene del exterior e interior a nuestro cuerpo, el traslape de esos mapas llevan a una imagen de nosotros, que es sólo una representación, un modelo muchas veces idealizado, y que tiene la función de la simulación. 

La idea de simuladores internos, que harían una suma de sensaciones externas e internas proviene de Daniel Wolpert. Lo que el cerebro busca, con ese simulador de nosotros mismos, es desarrollar posibles escenarios para ejecutar los movimientos precisos. Rick Grush, llamó a esos simuladores (haciendo un símil con los simuladores de vuelos de aviones en computadoras) Emuladores. Estos modelos cerebrales tienen diversos orígenes. La fuente principal proviene de la vía visual, la cual hace un mapa del mundo que rodea al cuerpo, se auxilia de sensaciones corporales llamadas propioceptivas (tacto, presión, localización de huesos, articulaciones y músculos). Los emuladores hacen fácil la transición entre las sensaciones-percepciones-movimientos. Los emuladores pueden emplearse para programar soluciones a problemas motores que aún no aparecen. Por ejemplo, la ejecución de un clavado desde la plataforma de 10 metros de altura. La simulación de un estado de movimiento lleva a respuestas más rápidas que el simple someterse al ensayo y error de continuas pruebas motoras. 

Lo anterior dicho subraya una vez más, que “no hay nada nuevo bajo el sol”, que los juegos de realidad virtual, son solo la exteriorización de lo que todos los días hacemos con los emuladores en nuestros cerebros. Uno de ellos, por cierto, tiene que ver con las interacciones sociales. Aprendemos a responder a una serie de señas y gestos que llamamos lenguaje no verbal, que es tan importante como lo que estamos escuchando de nuestro interlocutor. Este emulador, no se encuentra en el lóbulo parietal derecho, sino en ambos lóbulos frontales, y de estos en la porción mas anterior del cerebro, que se conoce como lóbulo prefrontal y que es la porción de los hemisferios cerebrales que, por un lado, evolucionó de manera más reciente (desarrollo filogenético) y por otro lado, es el área que tardamos más en madurar en nuestro desarrollo ontológico (en el curso de la vida). 

La continuidad de mi Yo es un aspecto crucial en la identidad de una persona. Saber que uno es la misma persona hoy, de lo que fue hace dos años, y el mismo que de adolescente pertenecía al movimiento comunista, aunque ahora sea un industrial millonario. Esta es la identidad ontológica. La cual tiene como sustrato las conexiones entre la región parietal derecha, prefrontales y una parte del lóbulo temporal llamado hipocampo. 

Los artistas, en especial los escritores y cineastas, tienen una cuarta conexión muy vigorosa al circuito descrito en líneas previas, esta se da con la amígdala del lóbulo temporal, de tal forma que el tono emocional de los recuerdos es tan intenso, tan presente y con conexiones reverberantes poderosas, que se vuelve la herramienta imprescindible en su arte narrativo, si este circuito se activa en extremo, digamos por una epilepsia, entonces tenemos fenómenos literarios como Fedor  Dostoievski. 

Texto cedido para promoción por los editores del libro Las neurociencias como filosofía contemporánea. Rafael Salín Pascual. Lulu.com. 2007, EUA. 




 

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Rafael Salín Pascual (México). Médico cirujano y psiquiatra con más de 40 años de experiencia. Se graduó como médico cirujano y partero en el Instituto Politécnico Nacional y completó su especialización en psiquiatría en la UNAM, además de obtener una maestría y doctorado en ciencias médicas. Su carrera ha estado enfocada en la investigación de la neurofisiología del sueño y su relación con los trastornos psiquiátricos, habiendo realizado estancias académicas en prestigiosas instituciones internacionales como Harvard y la Universidad de San Diego, California.

Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y ha publicado más de 167 artículos científicos, 50 libros y varios capítulos de libros. Actualmente, es profesor titular en la Facultad de Medicina de la UNAM y coordina investigaciones en áreas clave como la psicofarmacología, los trastornos del sueño y la diversidad sexo-genérica. Su enfoque científico y clínico busca ofrecer una atención integral y personalizada a sus pacientes.


 

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