POESÍA
Tachas 652 • Tres poemas de Danza para caballos • Ana Estaregui
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es siempre difícil
leer un poema en voz alta
fuera del papel, de la tela de luz
fuera de la casa
esperar que la voz se proyecte
un buen misil
surca el cielo
alcanza directo a un ave en el camino
saber crear un peligro de incendio
de esos que permanecen por un tiempo
antes de esfumarse
es siempre ms difícil
leer un poema en voz alta cuando se tiene asma
tomar el primer impulso almacenar el aire
abdomen y pecho
hacer que dure hasta el final
cuántas palabras faltan a
apenas una brazada y
continuar
es siempre difícil
leer un poema en voz alta
toser un poco, ganar tiempo
crear una pausa que no había
un ave posa por dos segundos en el alambre de cobre
es siempre difícil continuar
enmendar en el próximo verso
acercar las frases
como si ellas siempre hubiesen
sido cercanas
sera mejor si estuvisemos
debajo del agua
si los das fuesen más opacos
como los ojos ilegibles de las alpacas
o si pudisemos leer esto en silencio
y aun así comunicarnos
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hay alguna inestabilidad
en todas las cosas
hasta que se pronuncie el nombre
en voz alta y con el cuerpo entero
escrito: esto
en cualquier lengua
se puede conjurar la fruta
ahora esto está abierto
podemos fijar por instantes
la sombra antes vaga de todos los árboles
la casa y hasta los espejos
podemos
realizar el sueño
hacia la superficie fina de los acontecimientos
ahora podemos tocar
sobre la piel de las cosas
sin quemarnos los dedos
todo es examinable
excepto los barcos
que ya estaban dentro desde el comienzo
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daremos nuestra agua
como quien devuelve su última zafra
en retribución a la dádiva
regaremos las plantas
diariamente
ahora sabemos las cantidades exactas
que cada una necesita para crecer
traemos al gran felino impreso en la espalda
el modo como caminamos
como estiramos la columna
arqueándonos para atrás
el modo como aproximamos las manos como cuenco
a la boca
no necesitamos esconder más las presas
ni las orejas
danzando, despertaremos a los caballos
que ahora descansan
en el interior manso de la casa
la casa ya no tiene paredes, nosotros somos la casa
palafitos, ancas, vello y lunas en repetición
tenemos a los caballos en el cuerpo
no: somos los caballos
los músculos y no sólo
Traducción de Sergio Ernesto Ríos
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Ana Estaregui (Sorocaba, 1987). Es autora de los libros Chá de Jasmim (Editora Patu, 2014), Coração de boi (7letras, 2015), Dana para cavalos (Editora Fósforo, 2022) y Fazer crculos com mos de aves (Editora 34, 2025). Aparece en la antología Uma alegria estilhaada, poesia brasileira 2008-2018 (Escamandro & Macondo, 2020), de Gustavo Silveira Ribeiro. En 2018 recibió el Premio Governo de Minas de Gerais de Literatura en la categoría de poesía. Actualmente realiza talleres de creación poética.