ARTES VISUALES
Tachas 667 • Arte Povera • Will Gompertz
Lucio Fontana consigue un gran efecto a partir de unos materiales mínimos, lo que condujo a una nueva generación de artistas italianos a formar el movimiento arte povera, que significa «arte pobre». No pobre en el sentido de malo, sino pobre por el empleo de materiales básicos como ramas, trapos y periódicos, rasgo que, como ya hemos visto, pertenecía a la propia historia del arte moderno desde Picasso hasta Pollock.
Los artistas de arte povera reaccionaban ante el colapso económico italiano tras el breve boom que se produjo después de la II Guerra Mundial. Al contrario que los futuristas, sus antepasados italianos en el arte moderno, pretendían unir la existencia contemporánea al pasado. Estaban preocupados por la adicción a la novedad propia de la sociedad de consumo y por la creciente ignorancia y desprecio por la historia. Su método no pasaba solo por eliminar las barreras que separan arte y vida, como la mayoría de movimientos contemporáneos, sino también por eliminar las que separan los diferentes géneros artísticos: una idea que ya había sido explorada por Robert Rauschenberg. En lo que ahora se conoce como mixed media, los italianos consideraban que un artista debía ser capaz de unir pintura, escultura, collage, performance e instalación.
Michelangelo Pistoletto (nacido en 1933) fue uno de los fundadores del movimiento. Quería sacar al arte del sacrosanto santuario del museo o la galería y llevarlo al mundo real. A mediados de la década de 1960 dio salida a esa idea construyendo una bola de un metro de altura, hecha de papel de periódico y titulada Esfera de periódico (1966), a la que dio un paseo por las calles de Turín junto a un grupo que se le fue uniendo. La acción se convirtió en una curiosa y divertida performance llamada Escultura andante (1967). Ese mismo año realizó una escultura titulada La Venus de los harapos (1967) (ver Imagen) en la que apiló una montaña de diversas ropas usadas alrededor de una escultura de Venus. En una entrevista reciente, describió el objetivo de su obra como «un intento de unir la belleza del pasado y el desastre del presente». Esta obra, crítica con una cultura de consumo superficial basada en el usar y tirar, adquiere un valor añadido cuando uno se entera de que la idealizada diosa de la Antigüedad clásica que lleva todo ese montón de andrajos alrededor es, en realidad, una reproducción barata basada en una estatua que Pistoletto se encontró en un almacén de jardinería.
Su compañero en el arte povera Jannis Kounellis (nacido en 1936) llevó el programa anticapitalista del movimiento, vinculado al uso de «materiales humildes», a los extremos de Schwitters o de Rauschenberg. Sus obras están realizadas a partir de estructuras de cama, sacos de carbón, percheros, piedra, algodón, lana, sacos de grano e incluso animales vivos. En 1969 presentó una instalación titulada Sin título (12 caballos) (Untitled [12 horses]) en una galería romana. Estaba compuesta por doce caballos vivos, que resoplaban y relinchaban. Kounellis los ató a las paredes de la galería e insistió en que se quedaran allí durante varios días. De este modo criticaba la comercialización del arte a través de una obra efímera que no podía venderse y que ensuciaría los prístinos muros de cualquiera de los espacios dedicados al arte moderno: lugares que, en su opinión, parecían concesionarios de automóviles y tenían la misma función.
Fragmento del libro ¿Qué estás mirando? Will Gompertz. Editorial dimensiones. 2013. Traducción de Federico Corriente Basús. Publicado con autorización de sus editores.
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Will Gompertz (Reino Unido, 1965) Estudió en el Bedford School de Kent, y hace muchos años que se instaló en la capital inglesa. Durante siete años dirigió Tate Media, el área Multimedia y de Comunicación de la Tate Gallery de Londres. Periodista y divulgador de arte, respetado crítico —autoridad mundial en arte moderno y contemporáneo—, ha colaborado con la prensa escrita (The Guardian y The Times) durante más de 20 años y es autor de ¿Qué estás mirando? (2012), un esclarecedor ensayo en el que recorre lo acaecido en el mundo del arte entre 1860 y 1970, para revisar y analizar las claves del arte contemporáneo y atisbar su futuro. Su explosiva combinación de profundo conocimiento y métodos insólitos atrae por igual a eruditos y profanos. En 2009 escribió e interpretó un monólogo sobre arte moderno en el Festival de Edimburgo, que funcionó como germen de su libro.