En su cumpleaños: Honoris Causa para Joan Manuel Serrat • Miguel Ángel García Gómez

"...y por supuesto, le podamos entregar la distinción Doctor Honoris Causa. Alguien en nuestra Universidad puede estar escuchando..."
Álbumes de Joan Manuel Serrat - Composición fotográfica, MAGG
Álbumes de Joan Manuel Serrat - Composición fotográfica, MAGG
En su cumpleaños: Honoris Causa para Joan Manuel Serrat • Miguel Ángel García Gómez



 

Jo seria un altre i ningú no ho sabria
si no fos per tu

JMS

 

 

El 24 de diciembre de 2022, mi esposa y yo compramos el periódico La Vanguardia en la plaza de Cataluña, en Barcelona y juntos vimos la portada que en mayúsculas decía: ÚLTIMA OVACIÓN A UN SERRAT ETERNO. Barcelona arropa al cantautor, emocionado en su adiós a los escenarios.

Era la primera vez en las cuatro décadas de casados que pasábamos la Navidad fuera de casa y de nuestros hijos, pero también era la punta del hilo de más de cincuenta años en los que de muchas maneras, las canciones que desgranó esa noche a los 15 mil asistentes a su concierto último nos habían acompañado, sonando, siendo escuchadas, cantadas y repetidas siempre a lo largo, en el caso particular, de nuestra vida en común como una pareja, como una familia.

Mi secundaria y prepa iniciaron el último año de la década de los sesentas, en una escuela cuyo edificio de Arquitectura patrimonial del siglo XX está por cierto en riesgo hoy de ser demolido —por la falta de conciencia del respeto que merecen la cultura y el patrimonio– por parte de la Institución que por definición debiera conservarlas… Pero eso es otra historia que en algún momento seguiré abordando.

Ese mismo día en que esperábamos celebrar la Noche Buena por vía remota con nuestros hijos, caminamos para tomarnos una foto como hacen todos quienes comparten ese referente musical y cultural, a la casa donde Serrat pasó su infancia, a su calle de sabor a puerto y nombre de poeta. Al llegar al lugar, coincidimos con otra pareja de mexicanos que como nosotros, se habían emocionado la víspera, después de haber viajado tal vez con gran esfuerzo desde su hogar, cargando la ilusión por ser parte del último concierto y con una bandera de México que nos prestaron, subsanando así nuestra omisión, para que nos pudieran ellos tomar la foto y en reciprocidad hiciéramos lo mismo con ellos, para volver a casa con ese recuerdo de nuestro fugaz encuentro y de la eterna experiencia y alegría compartida por el último concierto de Serrat.

En la prepa tuve muchos amigos, conservo algunos aún, dice la canción. Entre los que conservo, un amigo muy cercano y querido era, como casi todos los de entonces, literalmente un soñador de pelo largo que me hacía cantar (sí, entonces yo sabía algunos acordes de guitarra y tal vez cantaba) en serenata a su novia la canción Señora. Creo recordar que a mí me parecía a veces una osadía pensar en la familia que escuchaba que bajo el balcón se decía aquello de póngase usted un vestido viejo, y de reojo en el espejo haga marcha atrás, señora…, pero entonces teníamos casi veinte años y podíamos cantar a las piedras, la tierra, el agua, el trigo y los caminos que pisábamos; mi amigo se casó e hizo una buena familia, con quien compartía desde entonces y hasta hoy, el gusto por las canciones de nuestro, ya en esos días, cantante y poeta preferido.

En 1976 éramos ya estudiantes de Arquitectura. En León se celebraba el cuatro centenario de fundación de la ciudad y en Guanajuato el Cuatro Festival Internacional Cervantino. En la Alhóndiga de Granaditas, Carmelita y yo, compañeros de la Universidad, fuimos parte de las 12 mil personas que según la crónica del concierto, escuchamos en una increíble experiencia, las canciones que se convirtieron en las de siempre, las que nos formaron al mismo tiempo que la Universidad e hicieron que muchos de nuestra generación creciéramos y maduráramos, si es que lo hicimos, con esas letras y la música que nos ayudó también en el camino de formar a nuestras familias y nuestro modo de ver el mundo. Creo que no me equivoco si digo que esa tarde nos marcó a muchos de nuestra generación. Algunos lo conocieron ese día y para siempre; otros nos sentimos no solo identificados, sino que seguimos lo más cercano que pudimos después cada una de sus canciones, cada disco, cada letra que a veces hasta nos podía mover algo. Así vivimos generacionalmente nuestra vida, sin prisa pero sin pausa, en una época de prisas y de incertidumbres.

Ese 1976 fue el año de su exilio. En entrevista publicada entonces por El Sol de León, Serrat declaró, Hace ocho meses que salí y ni sé cuándo podré volver. Añoro España, añoro su comida, su geografía. La convicción del artista le separaba físicamente de su Patria, pero no de ella ni del mundo a través de su arte. Emprendió su gira que incluía presentaciones en Bellas Artes, y por estas tierras, una presentación en el Teatro del Seguro Social en León, a la que asistió mi hermana Georgina con sus amigas y muchos más que como ellas, hacían al andar, su propio camino. En la crónica del periódico local se narra cómo en el grupo que acompañaba a Joan Manuel, todos llevan una camisa con una leyenda en el pecho que dice: “Serrat, concierto de primavera; México 1976”. Ese concierto, fundacional para mí, que como la calle en que creció Serrat vive en el cajón de los recuerdos, marcó a partir de entonces, mis gustos musicales, pero también la formación cultural e intelectual de muchos de nuestra generación y las siguientes.

De Serrat tengo toda la discografía en CD, en catalán y en español, además de algunos libros en los que he conocido lo que se ha escrito de su biografía y de la interpretación de sus motivaciones y su evolución como artista. Conozco las letras de sus canciones, las escucho una y otra vez de acuerdo a cada momento de mis estados de ánimo; siempre me han ayudado. Conservé, por algún milagro que bien conozco por lo que siempre han significado para mí, unos pocos discos de vinil, los que están en la foto que acompaña este texto. He tenido la oportunidad también, en la medida en la que mi vida lo hizo posible, de acudir a algunos conciertos en León, en el Auditorio Nacional o en Bellas Artes. Cuando al recordar su primer concierto en ese gran escenario alguien del público grita con satisfacción o con presunción y orgullo que intentan ser disimulados “¡yo estuve ahí!”, el artista responde con humor que si todas las personas que afirmaban haber estado en ese concierto hubieran efectivamente asistido, se podría llenar el estadio Azteca. De esa dimensión ha sido el anhelo de muchos por escuchar sus canciones, estar en sus conciertos y estar cerca del artista de alguna forma. Así es: la música de Serrat llenó durante décadas los estadios y cualquier escenario con la alegría, la reflexión, la poesía y la emoción que siempre fueron los ingredientes de sus conciertos, además por supuesto, de la música de los excelentes amigos y maestros que siempre lo acompañaron. Esos conciertos siempre fueron un gran día.

El próximo año de 2026 estaremos celebrando dos acontecimientos los 450 años de fundación de León y los 50 años de sus dos conciertos, el de la Alhóndiga el viernes 7 y el de León el martes 11 de mayo de 1976. En León, el concierto, como todos los eventos de ese año, tuvieron como marco la celebración del IV Centenario de la ciudad; en Guanajuato, en marco fue el IV Festival Cervantino.

Este año de 2025, la ciudad invitada en el Cervantino fue precisamente Barcelona, pero nadie tuvimos la iniciativa de proponer que en ese marco se invitara y se le concediera a Serrat la distinción Doctor Honoris Causa por parte de nuestra Universidad Pública, que se otorga, de acuerdo con su reglamento, a personas externas a la Universidad que cumplan los requisitos de tener una trayectoria relevante y haber realizado contribuciones excepcionales a la ciencia, la tecnología, la educación, las humanidades, las artes y la cultura; que hayan realizado una labor de valor extraordinario en beneficio del país o de la humanidad.

Con sobrados argumentos, Joan Manuel Serrat cumple con lo anterior. Ha sido merecedor de esta distinción por Universidades en España como la Complutense de Madrid, la de Barcelona o la de Zaragoza, lo mismo que en Argentina, Uruguay o Costa Rica. En México le han otorgado esta distinción la UNAM, la UAEM, la UANL y recientemente la U de G en el marco de la FIL 2025. Con muchos otros reconocimientos durante su larga vida artística, en 2024 fue distinguido con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, todo esto por por su trayectoria artística y aportación a la cultura.

Por una nota reciente de La Vanguardia de Barcelona, nos hemos enterado, que el 22 de diciembre recibió la Medalla de Oro de la Generalitat, el máximo reconocimiento que otorga el Govern de la Generalitat. Al dar la noticia, el periódico anota que: En el caso de Serrat (Barcelona 1943), el Ejecutivo catalán ha destacado que se trata de “uno de los artistas y personalidades más emblemáticos de Catalunya”, una “figura primordial de la cultura catalana y universal” gracias a una “trayectoria artística excepcional”, pero también a “un profundo compromiso cívico y humanista…” El Govern también destaca el compromiso de Serrat con la libertad creativa y con la lengua catalana, que le llevó a enfrentarse a la censura de la dictadura franquista con episodios como la renuncia a participar en Eurovisión en 1968 o al exilio en 1975. Este compromiso se proyectó también en Latinoamérica, donde se convirtió en un símbolo de resistencia democrática y un referente moral para varias generaciones…

Se trata de un cantor popular y de un poeta eterno, como decía la crónica con la que comenzó este texto, que termino anotando un sueño personal, recordando con Serrat que para construir un bello sueño lo primero que se necesita es estar despiertos. Sueño y espero que el próximo Festival Cervantino, en que se cumplen 50 años de aquel concierto entrañable, podamos tenerlo como invitado para que, como Juan y José, volvamos a encontrarnos medio siglo después y recordemos cómo nos hemos acompañado o nos hemos sentido acompañados por la música de este Serrat eterno, y por supuesto, le podamos entregar la distinción Doctor Honoris Causa. Alguien en nuestra Universidad puede estar escuchando.