jueves. 09.02.2023
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Consulta ciudadana sobre nuestras ciudades

Consulta ciudadana sobre nuestras ciudades

Ciudad y ciudadanía coexisten. Sin la ciudadanía, la ciudad no tiene razón de ser o existir.

Al hablar sobre la ciudad y ciudadanía, considero obligado referirme a los diálogos de Platón, obra en la que se observa e identifica las bases filosóficas de ciudadanía, ética y pluralismo, tres elementos fundamentales y vigentes para comprender la forma de gobernar una ciudad.

Lo anterior se vincula con la etimología del término “política”, del latín “politicus” y del griego  πολιτικοσ (“politikós”), relacionados al arte propio de los ciudadanos, arte social, arte de vivir en sociedad, ordenamiento de la ciudad o de los asuntos del ciudadano.

El interés y nivel de conocimiento de la sociedad sobre el espacio que habita, es fundamental para comprender la realidad observada en su ciudad. Mientas mayor interés tenga la sociedad por su ciudad, mejores niveles de desarrollo poseerá.

La ciudadanía es diversa y plural, conformada por varias generaciones, características y condiciones. De hecho, las generaciones, representan la evolución de la población, personifican la transformación cultural de una sociedad.

La sociedad evoluciona en la forma de valorar y reconocer su identidad, su espacio y la forma en que la habita.

Con este marco diverso y plural, no es fácil activar el diálogo entre ciudadanos, en un mismo momento, sobre un tema común y de interés. En un escenario con menor dimensión, podemos considerar como referencia, que hasta en una familia, el diálogo tiene probabilidades estadísticas de contar con desacuerdos en temas específicos.

La participación en una consulta ciudadana se basa en el diálogo, motivo por el cual representa un reto difícil su realización; debe establecer el orden indispensable y garantizar condiciones de apertura, transparencia, equidad y representatividad.

La consulta ciudadana sobre temas relacionados al espacio que habitamos, estimula la consolidación de una ciudadanía responsable e interesada en formar parte de las soluciones. Seguramente habrá diversos enfoques, puntos en común o en desacuerdo, pero lo relevante es identificar los puntos o acciones de beneficio público y colectivo. Este ejercicio rescata el espíritu etimológico del término original de “política”.  

Considero oportuno exponer esto ante el anuncio de que la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, emitió la convocatoria nacional de una consulta ciudadana para construir los Programas Nacionales de Desarrollo Urbano y Vivienda. De hecho, cuenta ya con documento base para consulta ciudadana, disponible aquí.

Como antecedente, el último instrumento publicado de este tema fue el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio, elaborado en el año 2002, en el sexenio de Vicente Fox. En el sexenio de Felipe Calderón se omitió la publicación de dicho programa, a pesar de ser atribución de la federación, según lo dispone la fracción VII del artículo 7º de la Ley General de Asentamientos Humanos.

Es hasta el 2013 cuando la federación emite convocatoria para realizar foros de consulta para formular el nuevo Programa Nacional de Desarrollo Urbano, ahora vinculado con el tema de Vivienda, el cual responde a un modelo simple de comprender el entorno de vida de forma conjunta. Hablar de la formulación de este programa es hablar de las estrategias de desarrollo de nuestras ciudades.

Esta convocatoria nos permite registrar la velocidad en que las políticas, planes y programas urbanos se transforman en este país, a un ritmo diferente y más lento de la velocidad del crecimiento de nuestras ciudades y de sus problemas.

La consulta y participación social en la formulación de planes o programas de desarrollo urbano. Está previsto en los artículos 48 y 49 de la Ley General de Asentamientos Humanos. Reconoce que la federación, entidades federativas y los municipios, promoverán acciones concertadas entre los sectores público, social y privado, que propicien la participación social. También establece la participación social desde el proceso de formulación, modificación, evaluación y vigilancia de los programas de desarrollo urbano.

Los diversos sectores de la sociedad también tienen el compromiso social de participar con responsabilidad en las consultas convocadas para la formulación del nuevo Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Vivienda. Investigadores, gremios de profesionistas, académicos, etc., además de representar a un sector, son ante todo ciudadanos. Cuentan con un doble compromiso de participar en la formulación posturas claras, firmes y propositivas.

Hace unas semanas en leía un blog de la revista Arquine un comentario sobre elarquitecto  Sebastián Gray, nuevo presidente del Colegio de Arquitectos de Chile. El blog inicia con la siguiente frase “Tener una profesión no es sólo tener un saber, sino profesarlo: defenderlo con un discurso que es finalmente político”. Representa una forma contemporánea de entender la función de un Colegio de Arquitectos, es una figura que rompe esquemas, establece posturas responsables sobre arquitectura, ciudad y temas públicos con fundamentos; sin demasiado protocolo, señala a los políticos a quienes que no interesa lo público.

Gray nos invita a reflexionar la necesidad de contar con más profesionistas y gremios con responsabilidad social, los cuales son urgentes para establecer posturas técnicas, coadyuvar en el diseño de las futuras estrategias de solución y representar un balance en el diálogo requerido en los temas de interés público.

Convocar a consulta ciudadana para hablar de nuestras ciudades debe ser un espacio de oportunidad para dialogar y opinar sobre las buenas prácticas o acciones de valor logradas, reconocer las acciones que fueron débiles, así como señalar los problemas no atendidos, con la finalidad de reconocer áreas de oportunidad.

El documento de los Programas Nacionales de Desarrollo Urbano y Vivienda 2013-2018, disponible a la ciudadanía, considera como un instrumento transversal del programa la “Participación Social Efectiva”, el cual impulsa acciones como el Consejo consultivo nacional para el desarrollo urbano y vivienda, la creación del observatorio nacional de desarrollo urbano y vivienda, la integración de un sistema nacional de información e indicadores para el desarrollo urbano y vivienda, así como la formación de institutos de planeación participativos.

Guanajuato tiene un Código Territorial reciente, incluso con propuestas de reforma en este momento. Es un estado con trayectoria en institutos de planeación. El modelo local cuenta con puntos en común con el nuevo modelo que la federación procura formalizar; la adecuada vinculación con la federación representa una necesidad inminente.

La ciudadanía y los diversos sectores tienen el derecho y la responsabilidad de evaluarlas y opinar en la formulación de los programas que regirán la mejora, conservación y/o desarrollo de su entorno.

La política debe ser definida por la ciudadanía.

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