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POESÍA

Tachas 557 • Pasado propio • Beatriz Saavedra Gastélum

Beatriz Saavedra Gastélum

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Tachas 557 • Pasado propio • Beatriz Saavedra Gastélum

 

Soy esos otros,
la médula y la sangre,
ese otro aire que el viento no mueve,
lo que sucede ulterior a la agonía,
los diez pies de la materia,
el invierno épico en las noches de la literatura.
Esos,
los propios y otros,
unidos a los mismos misterios,           
a los íntimos dones que confunden a las criaturas.
Soy las rayas del tigre,
el instante del sueño o la vigilia,
la metáfora que se agrega a la historia,
antigua estirpe de testaruda tierra.
Todo
o casi todo alimenta mis patios,
 el linaje caudaloso de mi estampa que sueña a ser quijote
sobre su caballo consumido.
Soy la confusión en los efectos y las causas,
la constancia de Paris por poseer a Helena de Esparta,
la mirada en el asombro,
el antiguo sentir del tiempo   que no se entrega al silencio,
abandono la implacable espada que retumba en la medida del alba.
Soy la voz del ave en la cumbre,
la música perene detrás del mito,
detrás de la máscara leve del aliento
altivo o dominante.
Me veo aquí
entre otras latitudes,
descifrando el enigma mágico frente a los desfiladeros
pero no caigo en la batalla
como otros caen sobre el mármol.
Me alimento de los dones de la incuria,
de la naturaleza indolente
como alborada de mi sombra
mientras mi palabra calla
la serenidad del símbolo en las cosas quietas
con el rostro condenado ante los otros.
Justifico mi ceguera involuntaria
en la fanática epopeya del sueño.
No en mí,
eterna hora
al descubrimiento.
            soy yo
la quimérica                celada,
la retórica                    y la magia,
el horror del sueño en sus endosas soledades.
La mujer que fui antes no tiene anverso,
ulterior a los mares profanó su forma luminosa en paredes blancas.
Siempre soy esos otros,
 los desiertos que se advierten,
apresuran o aprietan,
la verdadera,
la primera hoja
disciplinada
y poderosa,
la precisión del paso cuando apresura
el largo dictamen del viajero,
la costumbre cometiendo el acto irrevocable en agua suelta,
la espada tenaz que corta y sangra,
la desoyes,
los nombres del destierro que aún no se han dicho
porque traza la luz el aire
mientras Penélope espera,
espera concibiendo la aurora junto a mí,
la promesa de un patio interminable,
teje ella y tejo yo mis causas,
la seguridad de mi llanura
que me hace voz entre caminos,
entre alambres
y casas,

aguardamos la noche,
la luz blanca en rebeldía
mientras Odiseo desgarra nuestro patio,
desbarata la fracción de tiempo
en que esperamos.
Cada alborada es un puerto,
cada atardecer es un misterio,
una constelación de imprecisiones
que ve pasar el primer rio,
el primer rio y su cauce que nunca vuelve.
Heráclito descifra el encanto luminoso
donde el tiempo persiste,
persistimos nosotros
como un asombro de aves
en la misma lucha cotidiana
para fraguar el sueño,
el mismo sueño endurecido de la sangre
por la confusión
o el miedo tras la montaña geográfica que no da sombra.
Absolutoria o temeraria,
por atrevimiento
o azar en concepciones,
soy hoy
toda la tierra,
todo el porvenir,
la fortuna
y el sueño final de la batalla.

 






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Beatriz Saavedra Gastélum. Poeta mexicana, a la fecha tiene 20 libros de poesía publicados y dos libro de ensayo, su obra ha sido incluida en un gran número de antologías, revistas y periódicos nacionales y en el extranjero, sus poemas se han traducido a Lenguas Indígenas, Francés, Inglés, Griego, chino y Alemán. Actualmente, Dirige el taller de creación literaria “Alicia Reyes” en la Capilla Alfonsina (INBAL). Dirige en el Museo de la Mujer, UNAM el Ciclo de conferencias “Poéticas de la inteligencia” y el ciclo Poesía en voz de sus autoras, Es Creadora y Directora del Festival Internacional La Mujer en las Letras de la misma Academia, es codirectora de la Editorial Floricanto A.C., y Directora de La Casa Estudio de Crítica Literaria CDMX.

 


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