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Christo y Jeanne-Claude: envuelto para regalo / Fernando Cuevas de la Garza

Fernando Cuevas de la Garza

Christo Vladimirov Javacheff
Christo Vladimirov Javacheff
Christo y Jeanne-Claude: envuelto para regalo / Fernando Cuevas de la Garza


Christo Vladimirov Javacheff nació en Gabrovo, Bulgaria y pronto se interesó en el teatro de la mano de Shakespeare; entró a estudiar arte en los años 50 del siglo XX en Sofía y después en Praga, hasta que huyó del régimen totalitario a Viena, de ahí se trasladó a Ginebra y posteriormente a París, donde sobrevivía haciendo retratos, hasta que en 1958 tuvo la idea de envolver un frasco con un lienzo y lo coloreó con arena y pintura de coche, obra que llamó la atención de un comprador. En ese mismo año, conoció a la hija de un militar francés nacida en Casablanca, Marruecos Jeanne-Claude, mientras pintaba un cuadro de su madre; se convertiría en su pareja sentimental y creativa, tras algunos enredos y reticencias familiares: ambos nacieron el mismo día de igual año (13 de junio de 1935), como si se tratara de un afortunado juego del destino.

Abrazó pronto el enfoque de la envoltura como manifestación y práctica artística, jugando con los objetos y las escalas de los mismos. Tras terminar su serie Inventory (1959), durante los años sesenta empezó a trabajar con objetos de mayor tamaño, como unos tambos en un puerto alemán y ya junto con su esposa realizaron la Cortina de acero (1962), obra hecha con barriles de petróleo colocados en una calle sobre el río Sena, a manera de protesta por el muro de Berlín e incluso volvería a utilizar también bidones en la exposición Barrels and the Mastaba, por fin presentada en Londres en el 2018. Sus propuestas normalmente se preparaban en dibujos y esquemas –que después se comercializaban con el propósito de financiar nuevas ideas- para de ahí saltar al vasto campo de la realidad tangible.

La pareja se trasladó a Nueva York sin recursos económicos, donde empezaron a trabajar con vitrinas de las tiendas y se involucraron con algunas galerías, además de participar en la afamada exposición de arte contemporáneo Documenta 4 en Kassel, Alemania, a través de la elaboración y colocación de un enorme tubo que intervenía en el paisaje habitual. Como parte de la celebración del décimo aniversario del movimiento denominado Nuevo realismo, Christo empaquetó en 1970 la estatua de Vittorio Emanuele II ubicada en la Piazza Duomo de Milán, dándole un enfático toque espectral, así como el de Leonardo Da Vinci en la Piazza Scala. Las intervenciones de la pareja se desarrollaron en ambientes netamente urbanos, considerando la típica iconografía de estos centros poblacionales, así como en espacios dominados por la naturaleza, como ajenos a la presencia humana.

Además de envolver todo tipo de objetos cotidianos para darles un nuevo significado, desde carritos para hacer la compra del mercado hasta monumentos y edificios, escaleras y fachadas de museos, el matrimonio entró al ámbito del Land Art cuando presentaron Costa envuelta (1969), rodeando con tela una bahía de Sidney y Cortina del valle (1972), acomodando una gran lona en las montañas Rocosas de Colorado, sostenida por cables de acero con ayuda de hormigón y que parecía partir un valle que a su vez se había abierto paso entre las formaciones orográficas a lo largo de los milenios. Es contrastante el prolongado tiempo necesario para poder concretar las obras y la duración que tienen éstas una vez que han sido instaladas.

En efecto, las efímeras y al mismo tiempo grandilocuentes obras, dado que eran retiradas o las condiciones ambientales las afectaban, requerían de importantes financiamientos, habilidad para el convencimiento a las autoridades para conseguir los permisos y una gran capacidad organizativa para el proceso de montaje, valioso en sí mismo, además de un buen manejo de los medios de comunicación. Incluso tuvo un intercambio con Schulz, quien dibujó una tira cómica con la casa de Snoopy envuelta y el artista le devolvió la cortesía construyendo una y donándola al museo del creador de Peanuts en el 2003. Christo plasmaba la influencia que recibió de Yves Klein y Raymond Hains, quienes terminaron a golpes 20 minutos después de haber firmado el manifiesto de los nuevos realistas, grupo al que se integró el búlgaro y cuya terminación se decretó en 1970.

Vinieron otras obras que se podían apreciar de manera cercana y a la distancia como La valla que se extiende (1976), abarcando 40 km. en California; Pasarelas envueltas (1977) en el parque Loose de Kansas City; Las islas rodeadas (1983) en Miami, utilizando polipropileno y dejándolas como si  de frutas gigantes se tratara; Los paraguas (1991), puesta en California EU y en Ibaraki, Japón de manera simultánea, inundando un espacio natural de sombrillas azules y amarillas como si de un particular sembradío se tratara esperando la lluvia, y la envoltura de los edificios Pont Neuf de París en 1985 y el Reichstag de Berlín en 1995, ambos con claras connotaciones históricas y políticas, buscando expandir el sentido de ambas edificaciones.

Los objetos envueltos o rodeados por algún material conservan su identificación y al mismo tiempo se convierten en entidades que pudieran pertenecer a otro contexto, provocando una amplia gama de sensaciones en el espectador, desde la sorpresa hasta el extrañamiento, como se advierte en las propuestas Árboles cubiertos en Suiza (1998); Las entradas (2005), en la que se colocaron más de 7 mil puertas de 5 metros de alto en Central Park y The Floating Piers (2016), conformada por cubos amarillos flotando en un lago de Brescia, Italia. Las obras se pueden apreciar desde una perspectiva cosmopolita no solo en términos geográficos, sino también de comprensión e interpretación. Jeanne-Claude falleció en el 2009 y Christo en mayo del 2020, ambos en Nueva York, ambos figuras centrales del arte contemporáneo que respira fuera del espacio museístico.  



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