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Tachas 569 • La mirada social de Laurent Cantet • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

Laurent Cantet
Laurent Cantet
Tachas 569 • La mirada social de Laurent Cantet • Fernando Cuevas

Un cineasta enfocado en temas sociales revisados desde las perspectivas personales e institucionales, particularmente la escuela y el mercado de trabajo, incluyendo revisiones sobre las desigualdades, tanto en la estructura de su país como en relación con otras naciones, específicamente Cuba y Haití, además de apuntar hacia la escritura y sus vertientes creativas, la amistad y la fama. Sustentado en una mirada humanista y con un estilo visual y narrativo, cercano al realismo documental, Laurent Cantet (Melle, Deux-Sevres, 1961 - París, 2024) supo introducirse en mundos particulares para extraer nociones susceptibles de ampliarse a otros contextos y funcionar a manera de análisis descriptivo, dejando que el espectador trabaje sus conclusiones.

Después de estudiar fotografía en Marsella y egresar de la prestigiosa escuela de cine IDHEC, ahora nombrada La Fémis, inició su trayectoria en la televisión y participó como asistente de Marcel Ophuls con los cortos Tous à la manif (1994), en el que unos estudiantes de preparatoria discuten sobre y Jeux de plage (1995), sobre un joven que escapa de su padre en unas vacaciones para integrarse a un grupo de pares. Las islas sanguinarias (1997), su primer largo, coescrito con Gilles Marchand, se enfocó en la paranoia del fin del milenio a través de un retiro que realiza un grupo en diciembre de 1999 a una isla para escapar del bullicio de París, pero dado el creciente ambiente de conflicto con quien cuida el lugar, la experiencia resultará contraria a los propósitos originales.

Tras dirigir un capítulo de la miniserie 2000 vu par…Une Collection Internationale (1998), una vez más con el actor Frédéric Pierrot, se dio a conocer, influido por el cine de Ken Loach, en todo el mundo con Recursos Humanos (1999), disección de la situación del trabajo con el recorte a 35 horas a la semana y las consecuencias para las condiciones y futuro de la clase trabajadora. El guion, nuevamente contando con la colaboración de Marchand, introduce un conflicto familiar en términos generacionales, de nivel de escolaridad y de posición jerárquica al incluir a un joven con formación universitaria (Jalil Lespert) que regresa a su hogar y entra a trabajar a esta fábrica en la que su padre tiene 30 años de antigüedad como obrero.

Continuó con el tema laboral en El empleo del tiempo (2001), dura reflexión sobre cómo la falta de trabajo va hundiendo a un hombre que trata de aparentar ante su familia y amigos que todo va bien e incluso tiene un importante puesto en Ginebra, tal como sucedió con el caso de documentado por Emmanuel Carrère y llevado al cine por Nicole Garcia en el 2002. En Hacia el sur (2005), basada en tres historias de Dany Laferrière, exploró el espinoso tema del turismo sexual que practicaban mujeres mayores de países desarrollados, en naciones del entonces llamado tercer mundo, en este caso, Haití durante los años ochenta. Con tintes de crítica neocolonialista y de apunte social, el filme se apoyó en las interpretaciones de Charlotte Rampling, Karen Young y Louise Portal.

Con notoria influencia de los hermanos Dardenne, presentó su obra cumbre, La clase (Entre Les Murs, 2008), ganadora de la Palma de Oro en Cannes y uno de los grandes clásicos del género de escuela, en la que el docente y escritor François Bégaudeau se interpreta a sí mismo recuperando su experiencia, ya capturada en un libro, como profesor de una institución multicultural en París, trabajando con un complejo grupo de bachillerato conformado por estudiantes que enfrentan diversos conflictos económicos, familiares y personales. Con precisa descripción del contexto institucional, que incluye miradas a otros docentes, directivos, padres y madres, el seguimiento de un ciclo permite dar cuenta de las realidades del sistema escolar y la complejidad que implica la práctica docente.

Regresó con 7 días en la Habana (2011), filme en el que compartió créditos con Benicio del Toro, Gaspar Noé, Elia Suleiman, Juan Carlos Tabío, Pablo Trapero y Julio Medem para retratar la experiencia en la capital cubana de siete personajes disímbolos: un par de directores, un actor y una cantante en ciernes, una lesbiana y un matrimonio; participó con el segmento La fuente; continuó con Foxfire (2012) una digna adaptación de una novela de Joyce Carol Oates ambientada a mediados del siglo XX, en donde un grupo de mujeres jóvenes forman una pandilla en Nueva York. 

Volvió a Cuba con Regreso a Ítaca (2014), descripción del encuentro de un escritor en crisis creativa con cuatro amigos, después de 16 años de exilio en Madrid. Siguió tejiendo el tema del escritor como personaje central en El taller de escritura (2017) y en Arthur Rambo (2021), sus dos últimos filmes: en el primero, un joven problemático participa en un taller y en el segundo, los mensajes de twitter cargados de odio reaparecen en la vida de otro joven escritor, ya con la fama a cuestas: la cultura de la cancelación, el ruido mediático sobre una figura literaria y el consabido proceso de ascenso y caída en tiempos de redes sociales virtuales. 

Además de su labor como director, desarrolló el proyecto de la plataforma LaCinetek en el 2015, junto con Pascale Ferran y Cédric Klapisch, para difundir el cine de su país, comprometido con la posibilidad de considerar a este arte también como un vehículo de apertura de horizontes para replantear las distintas realidades sociales, políticas y personales. Descanse en paz, Laurent Cantet.


 

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