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Tachas 571 • Maestros de y por siempre • Jeanne Karen

Jeanne Karen

Imagen creada con IA
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Tachas 571 • Maestros de y por siempre • Jeanne Karen

El 15 de mayo celebramos en México el Día del Maestro, la realidad es que en mis años de estudiante, no fue mi festejo favorito, porque sucede un día después de mi cumpleaños y por lo general los docentes solían tomarse un día, o sea el 14, porque el 15 había que asistir a las fiestas sí o sí.

Sin embargo, lo que sí recuerdo con mucho cariño, sin duda, es el empeño que mi mamá y mi papá ponían para que el festival que organizaban en su escuela fuera todo un éxito, y además de los celebrados asistían los padres de familia para ver las nuevas cualidades artísticas de sus hijos. Todo para mí era un gran espectáculo.

Con los años admiré cada vez más el trabajo de mis padres, tanto que algo ene mí me decía constantemente que nunca llegaría a esos niveles de compromiso y perfeccionismo, razones por las que no me decidí por la educación. 

Lo mío estaba alejado de las aulas, admirando desde un rincón a las personas que lo dan todo por conseguir que sus alumnos sean destacados. Lo que me lleva al asombro todo el tiempo es que, aunque han pasado años desde que mis padres dejaron la instrucción a nivel secundaria, hay exalumnos que los encuentran por las calles y los saludan con mucho cariño. Es algo que me llena de orgullo y me da un sentido de pertenencia, me hace pensar que de alguna manera yo también formo parte de una familia de educadores, de personas que han formado a otras personas a través de muchos años, a través de una generación y otra. 

A veces se tiene vocación y en otras hay que adquirirla. Pienso en mí misma, en que si hubiera tenido que enfrentar el salón de clase, el destino me habría exigido formarme como maestra, de  una u otra manera, pero no fue así. Aunque me ha tocado transmitir lo poco que sé, no he sentido que tenga todas las cualidades necesarias para serlo.

Amo lo que hago, enseñar escritura creativa, dar talleres de vez en cuando, pero no de una forma cotidiana, más bien cada que adquiero cierto conocimiento y deseo compartirlo. Quizá siempre es así: con nuestros maestros, un círculo de aprendizajes, una combinación entre escuchar y transmitir. 

Es un trabajo muy difícil, ser maestros va más allá de la repetición constante de las actividades. Siempre he pensado que ser un gran maestro es enseñar a pensar, mostrar la manera de llegar a nuestro propio punto de vista, enseñar a reflexionar, a generar nuevo conocimiento. Muchas felicidades en su día, que la tarea sea esa: crear nuevas generaciones de seres humanos con una visión crítica del mundo, capaces de proponer nuevas formas de hacer las cosas, otra manera de ser y de vivir. 

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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).



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